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Poker face ▸ Joy

Mensaje por Jagger B. Weitzer el Miér Dic 06, 2017 9:46 pm

Mañana del 6 de diciembre.
Casa de Joy.


Había invertido mucho tiempo los últimos meses en lograr conseguir uno de sus sueños más grandes; abrir un sello discográfico con su propio estudio de grabación. Aunque al principio lo había mantenido en secreto mientras Killian y él empezaban a tramar todo y a crear la sociedad, al final había acabado contándoselo a sus hermanos y anunciando que harían una fiesta por todo lo alto para celebrarlo. Jackson, Lennon, los Ekaras y por supuesto, también el resto de personas que habían colaborado con el nacimiento y el estreno de la discográfica habían sido invitados. Los gastos habían corrido por parte de los Weitzer, que no habían escatimado en pagar todo lo que su hijo mayor pidiese con tal de parecer unos buenos padres cuando realmente no eran ni unos padres para él.

Y como hacía un tiempo que el toque de queda impuesto tras el atentado del doce de agosto fue levantado, Jagger bebió casi hasta perder el conocimiento mientras aseguraba que él no se iba de la fiesta si no era el último en salir por la puerta. Así que despidió a los Ekaras cuando estos anunciaron que se volvían a la residencia en algún punto de la noche que no recordaba de manera nítida. Eso sí, su muy dispersa atención por culpa del alcohol se había centrado en una chica que había por allí… No recordaba ni el nombre ni su cara, pero sí que sabía que había disfrutado cada minuto del coqueteo con ella hasta que habían acabado yéndose a su casa.

O al menos, eso era todo lo que su maltratada cabeza le dejaba pensar mientras intentaba hacer fuerzas para levantarse de la cama sin marearse y acabar echando hasta la primera papilla en el camino hacia su ropa. Sabía que la resaca con la que se despertaría iba a ser de campeonato, que iba a querer morirse mientras se arrastraba de vuelta a la casa Ekara con la esperanza de que su mejor amigo le llevase una pastilla y mucho café, pero cada segundo había merecido la pena, desde los primeros chupitos a palo seco hasta el final de la noche. El trabajo incansable de los últimos meses había tenido su recompensa, pero ignoraba que a lo largo de aquella mañana se iba a arrepentir de haber conocido a su compañera de cama, o al menos… De haberse reencontrado con ella, porque no era una completa desconocida, aunque por culpa del alcohol así lo hubiese parecido.

Mientras se ponía los pantalones, intentando no caerse al suelo como una manzana madura y a la vez tratando de ser lo más silencioso posible para no tener que dar explicaciones, despedidas, ni promesas de llamadas que no llegarían, se fijó en quién era la joven que aún dormía plácidamente en el colchón. Se quedó mirada, con la camiseta en la mano y una expresión que era una mezcla entre no me jodas y no entiendo qué coño está pasando aquí. Si de por sí tenía el cerebro funcionando al ralentí por culpa de la resaca, pedirle que además intentase procesar que su ex, la que se había marchado a Estados Unidos, estaba de vuelta en el país y que él como tonto había caído y se había acostado con ella era ya pedirle demasiado.

Anotó mentalmente no volver a beber.




Y todo esto, sin probar una sola gota de ron:

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Re: Poker face ▸ Joy

Mensaje por Joy B. Koufax el Jue Dic 07, 2017 3:26 am

La noche previa había sido una gran noche para Joy, era momento de festejar y darse un respiro después de haber estado trabajando muy duro durante varios días seguidos en asuntos bastante simples, pero en grandes cantidades. Joy procuraba hacer cualquier cosa mientras no poseía un trabajo estable y aunque se hallara hasta el cuello de responsabilidades, ella muy pocas veces se negaba a hacer un favor a alguien y más aún si había dinero a cambio de por medio. El trabajo como instructora de surf no había sido muy constante por aquellos días debido a los diversos ataques que había estado sufriendo la isla y ciudad, por lo que le costaba mucho encontrar turistas y mucho menos personas interesabas en algo más allá que no fuese permanecer con vida y a salvo en sus casas, era por ello por lo que había estado tan atiborrada de trabajo.

A pesar de todo lo sucedido, aquel día era el momento de dejarse llevar por la fiesta y ¿qué mejor excusa para celebrar que el hecho de haber conseguido un lugar en la banda sonora de un artista que comenzaba a dar frutos dentro de la ciudad? Su amiga Val la había recomendado a tal hombre y tras haber tenido un encuentro con él en el cual le enseñó su gran talento, en menos tiempo del que ella esperaba, se encontraba dentro del equipo que pronto grabaría el primer sencillo de aquel chico.

Los propietarios del sello discográfico y estudio de grabación para el cual ella supuso, el chico artista cuyo nombre vagamente recordaba trabajaría en el nuevo sencillo, ofrecieron una gran fiesta con el objetivo de celebrar la inauguración del mismo o algo así, en realidad, ella no estaba segura de aquello, pero le habían contactado de nuevo y cuando escuchó que habría alcohol gratis no dudó en espetar: ¡Estoy dentro!

Joy no era una alcohólica como sus padres, pero necesitaba escapar de la rutina y embriagarse un poco era lo ideal, puesto que regresar a Estados Unidos no era algo muy viable, por lo que ese día, ella dejó a sus dos hermanos más pequeños bajo el cuidado del mayor y también de una linda chica del barrio que aseguró cuidarlos muy bien siempre y cuando hubiera conexión a internet dentro de su casa y en cuanto estuvo lista, ella se marchó rumbo a dicha celebración. La fiesta transcurrió y el tiempo pasó muy de prisa cuando a Joy comenzó a hacerle efecto el bendito alcohol, al fin y al cabo, eso era lo que ella quería: olvidar, al menos por un rato.

A la mañana siguiente, cuando comenzó a despertar, pero aún no abría los ojos, Joy pudo percibir el aroma a lavanda tan peculiar que emanaban sus sábanas recién pasadas por la lavadora y también a… ¿Qué era aquel aroma? ¿De dónde provenía? ¿A caso hubo un hombre dentro de su cama? Si había sido así, ella comenzó a rezar porque ya se hubiera marchado y entonces fue cuando escuchó un ligero ruido muy cerca suyo, como si alguien se aproximara hacia la puerta. Joy abrió sus ojos y deseó no haberlo hecho antes. Joy comenzó a gritar internamente.

Maldición, maldito seas, maldito y repugnante alcohol.

¡Hijo de puta!— farfulló ella refiriéndose al alcohol y lo que había provocado durante la noche anterior mientras que se incorporaba sobre la cama y bajo las sábanas se cercioraba de que aquella punzada en su entrepierna estuviese ausente, pero no, allí estaba. Maldijo unas diez mil veces más y luego despejó su mente para finalmente llegar a la conclusión de que sí, se había acostado con su ex novio Jagger, a quien no había visto desde que lo abandonó y se marchó hacia Estados Unidos.

Pues más hija de puta eres tú.

Jagger… hola ─ comenzó a decir. Ella estaba realmente avergonzada en ese momento. — Maldición, yo… no recuerdo nada, en realidad, sólo … nada — trató de explicar su condición actual, la cual iba mucho más allá de estar completamente desnuda sobre la cama frente a su ex novio a quien había abandonado años atrás. Joy se levantó rápidamente cuando sus ojos se encontraron con su ropa interior desperdigada sobre el suelo de la habitación, deslizó sus piernas y posteriormente brazos entre la misma mientras que evitaba contacto visual con el rubio allí presente. — ¿Jagger? ¿Vas a… querer café? — dijo lo primero que se le vino a la mente, pues acostumbraba a beberlo durante las mañanas, y se quedó inmóvil viéndolo, mientras que ella aún desconocía lo que pasaba por la cabeza de su bendito e irresistible (le acababa de quedar claro que aún lo era para ella, al menos cuando se hallaba alcoholizada) ex novio.


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Re: Poker face ▸ Joy

Mensaje por Jagger B. Weitzer el Dom Dic 10, 2017 10:45 pm

Tras haberse dicho de todo internamente por lo ocurrido la noche anterior y haber maldecido al alcohol, decidió que actuaría exactamente de igual modo que lo habría hecho si la chica que aún estaba tumbada en la cama fuese una desconocida: Recuperaría su ropa y sus efectos personales del suelo de la casa y posteriormente se iría sin hacer ningún ruido. Se inventaría una historia que contarle a los Ekaras acerca de su lío de aquel día, e intentaría olvidar lo que había pasado, porque no tenía ganas de recaer en el bajón que había tenido tras despedirse de Joy años atrás. No quería tener que incordiar de nuevo a Amethyst, no ahora que ella tenía pareja y encima tenía cosas más importantes de las que preocuparse que de ser el pañuelo emocional de un rubio con demasiada desvergüenza y muy poco cerebro. Jagger simplemente deseaba tener su vida como había sido los últimos años; sin preocupaciones, pero sabía que su mente seguiría dándole vueltas a la presencia de Joy en el país y al modo en que él, como un tonto, había vuelto a caer ante sus encantos (que no eran pocos).

Por un momento creyó que había sido rápido pensando todo aquello, trazando un plan de escape que no se diferenciaba en nada al que ya había hecho mientras se levantaba de la cama, pero no lo había sido lo suficiente. Joy se empezó a remover en el colchón y poco después, se despertaba, encontrándose con un confundidísimo Jagger intentando salir del sopor y vestirse con poco éxito. Al menos, en un principio, la reacción de ambos había sido la misma: Sorpresa primero, arrepentimiento después al darse cuenta de que lo que habían hecho no estaba bien. Pero ella fue mucho más expresiva, pues no se cortó un pelo en exteriorizar lo que estaba pensando.- Eh, sin insultar.- Respondió a la defensiva, creyendo que el grito iba por él. ¿Por quién si no? No había nadie más en la casa, y visto el modo en que su relación había terminado, en el fondo no le habría sorprendido aquella reacción por su parte.

Siguió dando vueltas a la camiseta entre sus manos para terminar de vestirse cuando ella entonces comenzó a hilar las palabras. Pocas borracheras has tenido tú entonces, pensó al escucharla admitir que no recordaba absolutamente nada. Había una gran diferencia entre las lagunas mentales propias del alcohol y el recordar borrones en movimiento pero sin llegar a ser recuerdos nítidos. Aquello era una habilidad que se entrenaba a base de tiempo y noches de beber hasta rozar el coma etílico.- Preferiría una pastilla para el dolor de cabeza ya que ofreces...- Dijo a modo de respuesta ante su invitación para tomar café. Viendo sus intenciones de levantarse, por un momento se planteó no apartar la mirada y esforzarse por hacerla sentir más incómoda aún, puesto que era visible que estaba algo azorada por la situación. Luego entonces recordó cómo había terminado todo entre ellos y que no quería darle a Joy la oportunidad de restregarle cómo de loco le seguía volviendo, y se dio la vuelta, dándole la espalda y centrándose en encontrar los agujeros correctos para meter los brazos y la cabeza en la camiseta y no llevar la etiqueta por fuera.

- Tus hermanos bien, ¿no?- Comentó aún sin mirarla, en un intento de evitar que se formase un silencio incómodo que diera paso a un sinfín de reproches por el final de la relación. Sabía que a Joy le importaban mucho sus hermanos, casi tanto como a Jagger los suyos, y era un buen tema de conversación para romper el hielo y distraer la atención de ambos, al menos por un rato… Hasta que sus cerebros despertase, se diesen cuenta exactamente de en qué punto estaban y todo se fuese literalmente a la mierda. Claro que él no tenía ni idea que la hermana mayor de su ex novia se había suicidado y que quizá aquello era un tema espinoso para ella.




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Re: Poker face ▸ Joy

Mensaje por Joy B. Koufax el Miér Dic 13, 2017 2:52 am

La situación se había tornado menos incómoda cuando el muchacho que se hallaba frente a ella habló de nuevo, haciendo así que el ambiente se tornara más ameno, lo cual ella agradeció de sobremanera. Ante su petición, Joy comenzó a buscar por entre sus cajones y repisas mientras que ataba su cabello en una cola de caballo con torpeza. Sentir la presencia de él y saber que estaba justo detrás suyo, le puso los pelos de punta, sin embargo, ella luchó con todo su ser mientras que escabullía sus manos por entre los rincones de su habitación.

Finalmente halló el estuche que contenía numerosas píldoras a las cuales solía recurrir en caso de una emergencia y lo lanzó en dirección a Jagger, esperando que este lo atrapara. —Coge la que gustes. — le dijo mientras que regresaba a sus cajones para buscar una vestimenta decente, pues aún se hallaba en ropa interior. —Mis hermanos… están bien. No paran de crecer. — dejó escapar una breve risa y miró fugazmente por encima de sus hombros al rubio mientras que colaba sus manos por entre el vestido color gris que daba un poco más debajo de sus glúteos, era aquello lo primero que había hallado.

En el momento que Joy se dio la vuelta para reencontrarse con Jagger, se dio cuenta que se había olvidado de Katja, de su dolorosa partida, al menos lo había hecho durante la noche anterior, al fin y al cabo, era eso lo que ella quería, despejar su mente y olvidar un poco, pero terminar en la cama con su ex novio no era algo que había considerado. Se acercó al rubio y encogió sus hombros. —Y Katja… ella nos dejó ¿Cómo dice la gente a veces? para expresar que una persona se ha… — se quedó divagando en su mente, buscando la expresión correcta y no un simple: ella decidió morir, se suicidó, se mató. —Decidió… adelantarse, por su propia cuenta, ya sabes. — le informó. Joy no le dio tiempo para que expresara sus condolencias, al menos no estando frente a él porque seguramente rompería en llanto debido a la frustración con la cual estaba lidiando, al tenerle justo en frente suyo y también por traer de vuelta el recuerdo de Katja en ese preciso momento. Así que ella se excusó con la tonta intención de agarrar sus pantunflas que se hallaban entre los cajones, preparándose para obviar toda palabra llena de disculpas y lamentos, pues en otro momento las aceptaría con gusto.

Vas a tener que aceptar una taza de café o té porque quizá mis hermanos sigan en casa. Maldita sea, no tengo idea de qué hora es. — bufó mientras que metía sus pies por entre la ranura de su calzado y paseaba sus manos sobre su cabeza. —Y… no estoy segura, pero nos habrán escuchado y… — se acercó a él y murmuró como si de un secreto se tratara. —No quiero que me tomen por zorra, especialmente los mayores, ellos ya están al tanto de todo el asunto sobre sexo. Y yo simplemente no acostumbro a traer hombres a esta casa. Y además, ellos te conocen, deben recordarte, les gustabas mucho, así que todo el escándalo que probablemente hemos montado, quedará en el olvido cuando te vean. — aclaró y no hizo falta que transcurriera un segundo más, pues ella se percató de que había estado hablando de más, algo normal en ella, pero en ese instante lo estaba haciendo por precaución y por aquella pizca de ansiedad que comenzaba a colarse por entre sus labios.

Ella estaba casi segura de que el único que la tomaba como zorra por lo ocurrido en el pasado era el rubio que se hallaba en frente suyo, por lo que lo anterior quedaba reducido a simples plegarias tontas y dignas de una adolescente que teme a ser descubierta. Joy sintió cómo su sangre hervía de vergüenza y suplicó porque sus mejillas no enrojecieran como de costumbre.

Joy se mordió la lengua. —¿Taza de café o té?— cuestionó y deseó que se abriera la tierra y tragara en ese preciso momento.


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Re: Poker face ▸ Joy

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