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Mensaje por C. Russell Scaife el Sáb Nov 04, 2017 3:55 am

Red Bar • 00.40  • con Josef

Y lo prometido era deuda, al menos para Scaife. Había decidido el bar al que iría con Josef casi de una forma obsesiva y al final, se decantó por el Red Bar, un lugar con una atmósfera bastante cómoda, por sobretodo por el predominio del color rojo tanto en las luces como en el decorado.

Estaba bastante cómodo con la elección y mantuvo el silencio sobre como era el lugar hasta que llegaron. No llevaban mucho tiempo ahí, porque el dragón sabía desde que hora se empezaba a llenar y llegaron en el momento preciso cuando encontraron una pequeña mesa vacía.

Russell, antes de que Josef siquiera pudiera pedir por si mismo, se adelantó y pidió una botella de vodka y hielos. Para Russell, comenzar con vodka era algo que no podía ignorar, por lo que, al menos el primer trago tenía que ser de ese alcohol y ya después daba igual.

Sirvió para Josef y para si mismo y sonrió con curiosidad—Bueno, Alteza. ¡A su salud! —exclamó, levantando el vaso, esperando que Josef hiciera lo mismo, para poder chocarlos.

—Que quede claro que después del primer vaso de vodka, puedes beber lo que sea. Claramente que tenga alcohol —murmuró, mientras aún esperaba chocar el vaso de Josef con el propio.

Tenía curiosidad de cuanto llegaría a durar el contrario con alcohol en la sangre. Quería saber si se emborrachaba rápido o era al contrario, por lo que, con la mirada apuró a Josef. Dado que aunque no lo quisiera, Russell, tenía armado en su cabeza un panorama bastante exitoso para ambos y estaba esperando el ponerlo a prueba.



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Re: — waves of liquor + Priv.

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Sáb Nov 04, 2017 8:35 pm

Red Bar • 00.40  • con Russell


Suaves movimiento con su mano oscilaban con pulcritud sobre el lienzo. Trazos de un negro petróleo atentaban contra lo impoluto del cuadro, en formas irregulares, líneas que no respondían a un sentido claro. No por el momento, no con la ausencia de colores, de pinceladas, de la técnica que emplearía para transformarlo en una obra de arte. Quizás realmente no lo era, no para los críticos sin embargo para el rubio cada cosa que hacía tenía una parte de él, gozaba de esfuerzo, de un sentido, respondía a algún hecho en particular o a una idea. Y en su perspectiva, a eso se le podía llamar arte.

Alrededor de las once de la noche, Josef estaba encerrado en su habitación. La puerta no se había abierto desde dos horas antes, justo cuando había cenado. Era un espacio cerrado, una atmósfera creada por él mismo cuando se dedicaba a pintar. Odiaba lo interrumpiesen, y eso es algo que su hermana lo sabía bien por ende no lo hacía. Cualquier cosa podía esperar, salvo fuese de extrema gravedad o importancia y hasta el momento nada cumplía tal característica. La música fluía como el aire mismo, confundiéndose con este y flotando por encima de él. Cualquiera pensaría que escucharía música clásica o acorde a la actividad que estaba haciendo sin embargo no era así. Él escuchaba lo que le gustaba y lo que le permitía trabajar, sin importar el género o la intensidad de la misma. Su teléfono móvil comenzó a sonar una y otra vez, sin tregua, con el tono que tenía para mensajes, indicándole que recibía suficientes para obligarle a prestarle atención. Tras observar la pantalla una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, reemplazando a la mueca que había tenido por haber sido interrumpido. No podía no sonreír, no cuando su whatsapp fue objeto de una avalancha de mensajes de Russell, como si no hubiese un mañana. Curioso le pareció el recibir mensajes suyos cuando cierta canción sonaba en su cuarto. Y es que partes dela letra le recordaban al azabache.

La invitación estaba hecha, y era para la misma noche. De cierta forma no podía negarse, además no tenía razones para ello por ende es que su trabajo se había coartado. Dejó todo en su lugar y se vistió para salir. No le costó encontrarse con el azabache, quién lo esperaba apoyado sobre una tienda. Se dejó guiar por quién sería su anfitrión aquella noche, caminando a su lado e intercambio ligeras palabras. No pudo evitar perderse en el lugar, observando su decoración, las luces, los colores que allí confluían, predominantemente el rojo. No era de su agrado sin embargo eso no importaba mucho, era un simple color a fin de cuentas, y la falta de estética del lugar tampoco era suficiente para incomodarle, después de todo no era la razón de estar allí.

Estaban sentados cuando se dio la oportunidad de hacer la elección de qué podría beber sin embargo no alcanzó a probar suerte porque el azabache había ordenado por él. Le dedicó una mirada seria sin embargo terminó por alzar las manos y relajar su semblante, se suponía que estaba en sus manos así que le cedería parte del control. Por esa noche. La botella de Vodka le venía bien, sin saberlo, Russell había pedido su licor favorito. Aunque claro, él bebía del más caro, del que provenía directamente de las tierras pertenecientes a Europa Oriental. Tomó el vaso que le sirvió el contrario, observando al azabache. -¿Cuántas veces debo decirte que no me digas así?-le espetó mientras rodaba los ojos lentamente.

Alzó el cristal y lo chocó contra el contrario, arrastrándolo hacia su cuerpo para luego orientar el cristal a su boca donde dio un par de sorbos, casi un tercio del contenido. Lo degustó y exhaló suavemente. –No voy a pedir un jugo-el sarcasmo se hizo venir. –No hay problema, me gusta el Vodka-asintió dejando el vaso en la mesa. La mirada ajena le incitaba a beber nuevamente, y lo hizo, no por presión, sino porque realmente quería hacerlo, además, había aceptado dejarse llevar. –He probado mejores-ofreció acabándoselo. Miró con una ceja enarcada a Russell porque no había bebido todo como él. Tal parecía que el lento era su acompañante. -Me decepcionas Russell-utilizó cierto tono para adornar sus palabras, para enfatizarlas.



Última edición por Josef A. Liechtenstein el Dom Nov 05, 2017 10:47 pm, editado 1 vez


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Re: — waves of liquor + Priv.

Mensaje por C. Russell Scaife el Dom Nov 05, 2017 2:34 am

Red Bar • 00.40  • con Josef

Scaife en ciertas ocasiones podía ser una fuerza de la naturaleza. Disfrutaba de llevar a las personas por su camino aunque tuviera que derribar lo que fura en el camino y eso fue lo que le sucedió con Josef. Sabía que molestando al rubio era la única forma de que pudieran salir, así que de buena gana mando el mismo icono unas veinte veces para que el muchacho viera lo que le decía.

Hasta que al final se encontraban en aquel antro que a Russell le encantaba tanto y al final, no eran tan antro dado que siempre había variopinta presencia de extranjeros y personas muy curiosas, al menos para el azabache. Además que la luz roja le daba los mejores toques a la ambientación del lugar, para Russell, era algo que disfrutaba plenamente.

El color del lugar se denotaba en la botella de líquido transparente, por lo que Russell, estaba un poco perdido en ello, cuando sintió el choque de su vaso con el de Josef y tomó un suave sorbo, solía no beberse todo de un trago, porque la idea era ir descendiendo un poco al infierno de los demonios del alcohol—Unas mil veces podrían hacerme pensarlo, alteza—comentó, dando otro trago con suavidad.

—¡Oh! Acerté en algo, que bonito. Lo anotaré en mi libreta invisible de cosas importantes—bromeó, porque bueno, no sería Russell Scaife si no lo hiciera. El pelinegro rió y rodó los ojos a la vez al escuchar a Josef—Es lo mejor que tienen. Si vas a salir de juerga conmigo, tienes que entender que los lugares muy fancy no los paso, me aburren, me son sumamente frustrantes—sinceró dando otro sorbo a su bebida—Si algún día quieres ir a un lugar así, te puedo acompañar, pero no son mi primera opción, príncipeexplicó y le terminó de dar una sonrisa.

No obstante, las palabras del contrario le dieron mucha más risa de la que imaginó—Perdón, papá—respondió con sorna en su voz ronca. Se terminó el trago de un sorbo antes de servirse más y servirle al contrario—Iba a pedir whisky, pero no me viene mucho—murmuró al aire, antes de revisar el lugar con la mirada, aún no había ninguna muchacha de su gusto, pero eso no significaba que las que habían no fueran del gusto de Josef.

Observó por un par de segundos más a dos castañas que estaban sentadas en la barra y las señaló con disimulo antes de observar a Josef—Vamos a
ver príncipe. ¿Qué opinas de las muchachas de allá?—
no eran la gran cosa para Scaife, que prefería a las mujeres un tanto más bajas que él y con labios más carnosos.

—Hay que ir conociendo tus gustos—



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Re: — waves of liquor + Priv.

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Dom Nov 05, 2017 10:46 pm

Red Bar • 00.40  • con Russell


En otra ocasión no se habría dejado llevar por la presión ajena, sin embargo fue demasiado molesto el incesante sonido de su teléfono móvil el cual no dejaba de vibrar y notificar cada vez que recibía un mensaje. Suficiente para acabar con su concentración y obligarle a verificar qué sucedía. Por supuesto, Russell había encontrado una forma de ser molesto a la distancia, aunque no podía enojarse, no cuando estaba cumpliendo su parte de la promesa, ahora quedaba que él lo hiciera y no podía fallar. No estaba en él ser así.

Ni siquiera se preocupó de disimular el cómo examinaba el lugar, fijando sus orbes en cada rincón, apreciando las formas, las luces, las sombras que dibujaban. Todo estaba dispuesto para estimular la vista y claramente dada su veta de artista no podía dejarlo pasar. –Tenemos tiempo-se encogió de hombros, bromeando. Sabía que era una broma de parte de este sin embargo aún no podía dejársela pasar, no se acostumbraba a ello. Quizás era un tanto de temor de no poder tener una vida lejos del título que pesaba sobre él, que no sería más que un simple príncipe.

Gruñó por sus palabras. –No he bebido lo suficiente para aguantarte Russell, no comiences-le espetó con la mirada fija en este. Luego resopló y entornó los ojos, negando y riendo por lo bajo. Era un maldito, pero eso era lo interesante, lo agradable. –Es mi licor favorito, así que ya sabes qué pedir-se encogió de hombros. Negó y le apuntó con el vaso vacío, mirándole mal. –No hagas trampa, eso no estaba dentro de nuestro arreglo-musitó con desdén. –Y me refiero a lo que vamos a beber, no me importa el ambiente-miró a su alrededor antes de volver con este. –Para tu mala suerte estudio química y sé mucho de las fermentaciones alcohólicas…no voy a beber algo que se destiló en un calcetín-le espetó alzando su barbilla. –Te he dicho que no me importa el lugar, no espero salir a un restaurante y beber champaña o algo como tal, si acepté tú invitación es porque quiero divertirme-se sinceró, mascullando lentamente mientras agitaba el vaso para indicarle que le sirviese más.

Aspiró aire con fuerza y lo retuvo antes de dejarlo salir de una vez. -¿Qué he hecho para merecer esto?-comentó terminando en una risa, mirando al contrario de forma burlona. –No es de mi gusto, tiene cierta dulzura que no termina de convencerme-añadió mirándole. Y jugando con su vaso ahora lleno. No era dulce como tal, pero dado sus componentes con un elevado contenido de hidratos de carbono se inclinaba por aquel sabor en particular.

Miró el gesto que Russell le hacía, siguiendo con la mirada hasta dar con dos chicas en la barra. Giró su rostro para mirarlas mejor, quizás debía de ser disimulado sin embargo no formaba parte de él serlo, era muy directo, lamentablemente y lo sutil no era su fuerte. Volvió su rostro hacia el azabache. –No están mal, no son rubias al menos-comentó con una risa. Nunca fueron de su total gusto, había algo en ellas que le convencían. Y eso que él también era rubio pero no iba al caso. -¿Rondarán el metro y setenta centímetros?-preguntó, analizándolas. Prefería a las mujeres altas, y mayores. –Se ven un poco menores-es algo que casi nadie sabía. –Me gustan altas, no más que yo, claramente. Pero sí mayores de edad, no como para tener los años de mi madre o una tía, quizás unos cuatro o cinco más-se encogió de hombros. –Y pelirrojas. Oh, una pelirroja es un sueño-comentó con una sonrisa traviesa. –Tú turno, ¿Cómo te gustan las mujeres?-tras preguntar aventuró el vaso para darle un sorbo.



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Re: — waves of liquor + Priv.

Mensaje por C. Russell Scaife el Miér Nov 08, 2017 4:02 pm

Red Bar • 00.40  • con Josef

Salir de fiesta era algo que Russell disfrutaba enormemente. Prefería de lejos eso que estar estudiando o comiendo en un restaurant, el salir de fiesta era una de las cosas más importantes para el pelinegro y no podía evitar el acercar al rubio a aquella realidad, después de todo, le iba a enseñar como vivir o al menos, iba a hacer el intento.

Miró como observaba el lugar—¿Te gusta? —cuestionó haciendo alusión al bar donde estaban. Para el pelinegro era algo importante que los lugares donde iba tuvieran una decoración que él no hubiera visto o que le causaran curiosidad o comodidad. Con el Red bar, se sentía bastante cómodo, así que era uno de sus favoritos.

Russell, subió sus cejas, impresionado, antes de reírse—No pensé jamás que escucharía eso de tu boca, alteza —siguió riendo por unos momentos—Ya sé con que emborracharte —murmuró, poniendo un rostro de coqueteo por un segundo, antes de negar—Pero si no tienes que obligarme a beber, eso es algo que hago de fan que soy a echarme a perder el hígado —bromeó, antes de tomar un sorbo de su vodka. Russell, le dio una mirada—Creo que no es por lo que estudias, es porque estás acostumbrado a probar lo más caro, aunque eso no signifique que sea lo mejor —comentó, antes de darle una mirada—Gracias a los dioses. No soportaría estar ahí mucho tiempo —negó suavemente, porque para el dragón era tan complicado.

—Hablarme en una azotea a las tres de la mañana —respondió su pregunta retórica, porque simplemente podía—Yo prefiero el tequila, pero eso ya es para más tarde —insinuó con expectación por lo que podrían beber más tarde. Russell era tan fan de perder la conciencia por la noche—Incluso podríamos drogarnos, pero solo si quieres —elevó las cejas por un segundo.

Scaife, le miró observar a las muchachas y se dio un golpe en la frente con la palma—¡Josef! —llamó la atención—No las miras con tan poco disimulo, no ves que después esperan que les vayamos a hablar y al menos yo no lo haré —una sonrisa adornaba su rostro, porque le parecía casi tierno la actitud que podía tener el rubio—Más o menos —respondió mirando con sutileza—Así que no te gustan las rubias —escuchó al contrario y le sorprendió un momento el gusto del contrario—No pensé que te gustarían mayores, Josef. ¿Por qué? —preguntó, realmente curioso, Russell, jamás había podido estar con alguien mayor que él—¿Pelirrojas y con pecas? —guiñó el ojo, antes de responder—A diferencia tuya, me gustan bajas y más jóvenes que yo —rió entre dientes—Sería adecuado decir que no menores de edad, pero he estado con chicas de diecisiete —se encogió de hombros —Me gustan en general, rubias, morenas o pelirrojas. Pero con que sean menores y más bajas, son el cielo para mi, sin embargo, las que están ahí no terminan de convencerme —sinceró.

—Si sabes que tienes dos misiones hoy ¿verdad? —sonrió ladino—Emborracharte y coquetear con una mujer, si logras que te de su número, ganaste —murmuró—¿Qué quieres de premio si ganas? —



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Re: — waves of liquor + Priv.

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Jue Nov 09, 2017 8:40 pm

Red Bar • 00.40  • con Russell


Su mirada iba y venía entre su acompañante y el lugar, reparando en pequeños detalles, en colores y formas, y en cómo el azabache le miraba. Como si estuviese buscando algo, o esperando más bien, cosa que él ignoraba.

Volvió su atención a este. –No está mal. El rojo no sería mi primera opción pero no es importante. Supongo mi deber es prestarle atención a la compañía en realidad-comentó con una risa, intentando sonar casual. En realidad simplemente estaba evitando comentar acerca de lo poco elegante que le parecía el lugar, y por sobre todo, la falta de estética del mismo, más por otro lado sus palabras eran sinceras. Se fijaría en Russell, su mala influencia esa noche.

-Hay mucho de mí que no conoces, y que no es has escuchado
-musitó con un gesto de desinterés aunque con una pequeña sonrisa en los labios. -¿Por qué me quieres emborrachar?-cuestionó, ignorando la mirada y el rostro que el azabache le dedicó. Entrecerró los ojos un momento para enfatizar su pregunta. –Inténtalo-añadió con cierto tono juguetón, y es que Josef con su control y su conocimiento de química sabía qué beber, qué no y en qué cantidad. Por sobre todo, conocía su cuerpo y cómo se comportaba. Y el Vodka jamás había logrado hacerle perder el sentido a pesar de poder beber más de una botella. Posiblemente no podría salir airoso de otro licor, más eso no lo diría, no era idiota. –O los riñones. Por el exceso de líquido y obligarlos a excretar. Suerte que tienes dos. Hígado sólo uno-mencionó como dato aleatorio. Entornó los ojos. –¿Cuándo vas a dejar de odiarme?-enarcó una ceja, llevando el cristal a su boca para beber un poco más. –Hereje-tosió por lo bajo, haciendo como que se había atorado con el licor. –Un día vas a salir a comer conmigo-ofreció como comentario aleatorio, aunque se podía ver en su rostro que algo divertido comenzaba a aparecer. Josef se encargaría de molestarle. Y es que si él daba su brazo a torcer haría que el azabache también. No era exagerado, pero seguramente terminaría por esmerarse en lo elegante y ceremonioso, sólo para darle una pequeña reprimenda.

-Ah, cierto. Mi error-entornó los ojos. -¿En qué rayos estaba pensando?. Creo que no lo hacía-se respondió, aún con una pequeña risa. –También me agrada, no es mi favorito pero la mezcla de sabores es toda una fiesta para las papilas gustativas-explicó, elevando su vaso para llevarlo a su boca y nuevamente darle un sorbo. Tragó lo que tenía en la boca rápido, sin quitarle la mirada, y es que aquellas palabras habían sido suficientes para captar su atención. –No estoy seguro…-dudó, y es que en otra ocasión lo habría rechazado instantáneamente sin embargo estaba considerándolo siquiera porque había prometido dejarse llevar un poco, vivir un poco más.

-¿Qué?
-preguntó con molestia, frunciendo el ceño ante el tono que había usado el azabache. Y la mirada de reproche. -¿Acaso hay una ley acerca de eso?-preguntó con la nariz arrugada. –Eres tan exagerado Russell-entornó los ojos y suspiró para beberse lo que le quedaba. Él miraba y no se sentía presionado a hablarle a las personas, ¿por qué debería?. –No te van a morder ni nada, en mirar no hay delito-se encogió de hombros, volteándose sin reparo para mirarlas nuevamente. –Nop-enfatizó. -¿Sabes?, no tengo idea. Es decir, no es como que tenga un gusto adquirido, posiblemente dado que me crié entre personas mayores, dado el círculo social en el cual crecí-se encogió de hombros. Además, no tengo mucha paciencia con las personas infantiles. No podría estar con alguien una persona más inmadura que yo-movió un hombro despreocupado, bebiéndose lo que quedaba y sujetando el vaso para moverlo en dirección a Russell, dándole a entender que se lo rellenase. –Si no tienen pecas no pasa nada. Tampoco soy tan exigente-rió. Fue su momento de escucharle, poniéndole atención de sobre manera porque comenzaba a considerar interesante la charla. Informativa, por sobre todo. –Nuevamente, somos contrarios-ofreció como respuesta mientras una sonrisa buscaba espacio entre sus labios. –Es decir, te gustan todas-reparó en sus palabras, riendo esta vez. Nuevamente, las miró, sin el menor temor de algo. –Pues yo diría que son tu tipo-se volteó encarando al azabache.

Le dedicó una mirada que denotaba que no estaba seguro de sí creerle. Pero algo tenía Russell que le daba confianza y por ende le creía. –Oye, acepté salir contigo. Nada más-alzó las manos, intentando defenderse de aquel inesperado ataque. –Además, no hay nada que tú puedas darme-se encogió de hombros. -¿Qué?-preguntó enfocándose en la mirada del otro, y es que algo sucedía. Pero no sabía qué.



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Re: — waves of liquor + Priv.

Mensaje por C. Russell Scaife el Dom Nov 12, 2017 11:23 pm

Red Bar • 00.40  • con Josef

Russell, tenía preferencia por esos lugares que parecían antros, porque bueno, le venían los antros. Pero sabía, que para la mayoría de las personas que contaban con los lujos que él tenía, un lugar como el red bar, no sería la gran cosa, de echo, probablemente sería algo horrendo de ver, pero a Russell, no le podía importar menos.

—No te gusta —murmuró, infiriendo aquella información de sus palabras, el pelinegro le sonrió—No esperaba que te gustara la verdad, es un bar más caro que un antro, pero que simula ser uno —esa era su definición del bar y tenía más que claro que era la correcta. Le guiñó un ojo cuando lo escuchó—Que sonrojo lo que me dices —comentó con una burla tan grande, que no podía tomarse como otra cosa que no fuera una broma.

—Por favor, alteza, muéstreme lo que no he visto —comentó siendo un sarcástico de primera—Porque es divertido estar borracho vagando por la calles para terminar con resaca al amanecer e ir a almorzar a una buena cafetería —tenía sus noches bien armadas, ese era el plan la mayoría del tiempo, porque le encantaba ir a comer a una cafetería bastante tranquila que había a un par de calles—Con vodka claramente no podría, lo anterior era broma. Es tu licor favorito, lo que sugiere que lo bebes bastante, por lo que ya le tienes tolerancia —murmuró, adivinando, pero basado en mucho conocimiento general—Así que con otro licor será —le sonrió, con una sonrisa que demostraba que estaba en lo correcto—Nimiedades —comentó a lo de sus riñones, no podía importarle menos—No te odio, solo digo la verdad —se encogió de hombros, antes de mirarlo—Lo espero, Alteza —murmuró, encantado con la idea, dado que podría odiar los lugares, pero tenía unos modales impecables.

—Tú error, tú asumes las consecuencias, que en este caso, soy yo —respondió divertido—También creo que no estabas pensando —apoyó con tranquilidad, antes de mirarle con calma—El tequila es un tesoro de este planeta —agregó a la respuesta del rubio, porque la selección de palabras le parecía bastante elegante como para el lugar donde estaban. Russell se mostró sorprendido, porque no pensó que recibiría una duda, pensó seriamente que recibiría una negación—No te vas a arrepentir, aunque la primera vez no pega mucho, a menos de que sepas fumar —le dio un asentimiento antes de empinarse todo el contenido de su vaso, por lo que se sirvió otro.

—Tú vas a lidiar con ellas si se acercan. No tengo ánimos de mujeres como esas el día de hoy, Josef —asintió, porque ya veía que se aparecían en su mesa y sacarlas de encima era un infierno—Claro que no hay delito, pero hay mujeres que piensan que si las miras, es porque quieres algo con ellas, cuando es todo lo contrario —se acarició la frente—Deberías llevar una libreta y anotar todo esto —bromeó antes de prestarle atención y dejar de reñirle—Puede ser, o tienes problemas con tu madre —jugueteó con él, antes de dar un sorbo a su vaso de vodka—Pero la edad no determina la madurez, Josef, así que igual tienes que tener cuidado —murmuró la última palabra como una pregunta. Rellenó su vaso y le miró—Pues deberías, las pecas son algo bello —y lo era, al menos para Russell, era un plus—Era de esperar —se encogió de hombros y luego negó—Sí y no, las rubias me dan repelús después de muchas malas experiencias, así que están hasta abajo en mi lista de gustos —asintió suavemente, siguió la mirada del contrario y negó al escucharlo—No, no me gustan las formas de sus cuerpos ni de sus labios —respondió con suavidad antes de girarse hacía él.

—No seas aburrido, no es solo salir, Josef —reprendió con diversión, antes de rodar los ojos—¿No te crees capaz de conseguir el número de una chica? —cuestionó, lanzando pullas a su orgullo y luego levantó la ceja derecha—¿Qué de qué? —preguntó, porque no sabía que le pasaba—Piensa bien en tu premio Josef, no te queda mucho tiempo, luego solo tendrás que hacerlo porque sí —se rió, dando otro sorbo a su trago—Si te pidiera que me acompañaras a fumar afuera ¿lo harías?—tenía un plan armado si es que decía que si.



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Re: — waves of liquor + Priv.

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Mar Nov 14, 2017 6:33 pm

Red Bar • 00.40  • con Russell


Tenía una cierta sensibilidad artística que le hacía apreciar todo a su alrededor. Lo que en sus inicios parecía ser simple curiosidad se mostró como un real interés por todo lo que existía fuera de su propio espacio físico. Las formas, los colores, los aromas, inclusive hasta lo que podía tocar, todo lo que sus sentidos pudiesen procesar. Por ende es que no podía evitar juzgar todo, y a todos.

-Si vas a inferir entonces no hace falta que preguntes-apoyó su rostro sobre su puño cerrado, mirándole con desinterés. No le encantaba, pero tampoco tenía una especie de tic o defecto mental como para sentirse incómodo. Simplemente no era agradable a la vista, más lo suyo en aquel momento era beber, nada más. No importaba nada realmente. –Y aun así me trajiste-osciló sus orbes lentamente. No sabía si debía de tomárselo como otro intento de ofenderle y es que parecía ser un hobbie para el azabache. –Tus mejillas no te acompañan en tu broma-contestó mirándole con diversión, haciendo el énfasis en que estaba sonrojado de verdad. No importaba si estaba o no, Russell no lo sabría porque no podía mirarse.

Le hizo un gesto con la mano que sugería “piérdete”, dando a entender que no iba a darle en el gusto. –Lo tienes todo planeado, ¿Eh?-enarcó una ceja. –Eso es lo que haces regularmente…¿O es algo que has destinado exclusivamente para esta ocasión?-decidió preguntar curioso por las ideas ajenas. –Considera un regalo que te haya revelado algo así-le apuntó con el índice. Ciertamente le había dado la posibilidad de tomarle por sorpresa, y no le importaba. Si iba a soltarse tenía que hacerlo en serio, aunque le costase. –Sorpréndeme-le retó, sin mucho énfasis. –Si tú lo dices-jugó con el cristal brevemente. –Al provenir de ti parece lo mismo-le espetó, sermoneándole. –Pensé que encontraría resistencia, ¿Te emociona la idea?-inquirió divertido.

-Sí, sí-contestó casi al instante. –La peor consecuencia del mundo. Pagaré caro mi error-añadió con sorna. –Quizás tuve una apoplejía, no se me ocurre nada más para caer tan bajo-decidió burlarse de este. –Un tesoro de México, exactamente-le corrigió, especificando a un lugar particular del globo terrestre en vez de la totalidad de este. –No lo sé-contestó rápidamente, mirando hacia un costado. No estaba avergonzado, o fingía que no. Posiblemente no había hecho muchas cosas normales, o que la juventud consideraba como tal. En su cabeza figuraba los efectos nocivos de fumar, las reacciones químicas, lo que contenía el cigarrillo o la droga, y por sobre todo, lo inútil que le parecía fumar. Esas eran sus razones, suficientes para negarse. Pero ahora no las buscaba, no las sacaba a flote.

Rodó los ojos y llevó una mano a su rostro, demostrando que perdía la paciencia. Le parecía tan dramático que no podía evitar compararlo con cierta persona. -¿A qué te refieres con eso, exactamente?-preguntó porque no entendía la particularidad que señalaba. –Es su problema. Más idiota eres tú por siquiera darles pie para ello-le espetó divertido. Considerando lo directo que era no tendría problemas en hacerle frente a cualquier, mucho menos a una mujer. Además, tenía práctica lidiando con ellas, toda su vida había discutido con su hermana y eso le había servido para aprender a cómo hacerlo bien. No era perfecto, pero tampoco indefenso. –Es muy interesante. Déjame que lo escriba en mi libreta invisible-hizo el ademán de escribir sobre la nada, tan sólo para molestarle. Frunció el ceño y le dedicó una mirada de desdén. –No me des razones para golpearte-le amonestó, bebiendo de su vaso para callarse. –Científicamente no, pero por experiencia sé que las mujeres mayores son más consistentes, por así decirlo…-le dedicó una mirada cómplice. –Si sabes que son una especie de defecto, ¿No?-preguntó desde su punto de vista. Conocía las implicancias acerca de estas, y que no eran algo natural, al menos, no en la gran parte de la población, su sola presencia era sinónimo de un efecto adverso, como lo es la exposición al sol.

-Pero siguen gustándote-reparó en sus palabras, enfatizando su punto de vista. Una sonrisa se asomaba para acompañar sus palabras. –Espero no las juzgues por su color de cabello otra vez, recuerda que también soy rubio-enarcó una ceja. Rememoraba cuando en una ocasión anterior había lanzado un comentario despectivo al cual no hizo caso, ahora le parecía divertido sacarlo a flote. -¿Se lo pierden?-conjeturó con una risa, una que denotaba burla.

Suspiró profundamente. –Estoy aquí bebiendo contigo, eso dice mucho, ¿No?-decidió negociar, mirándole serenamente. Y bebiendo un poco de su vaso. –No lo necesito-contestó adivinando por donde iba. Aparentaba no ser muy despierto, pero observar y juzgar era lo suyo. Y también estaba el hecho de que era sincero, y lo que había dicho representaba sus pensamientos. –Nada-le hizo un gesto de que lo olvidase con el dedo. Vació el cristal y se acercó a Russell para que lo llenase nuevamente. –Ya te dije que no hay nada que puedas darme. ¿Acaso me obligarás?-preguntó elevando una ceja, curioso y divertido a la vez por la afirmación. Hasta el momento nadie había sido capaz de obligarle a algo, por ende el comentario era sumamente gracioso. Osado, por sobre todo. –Primero a beber. Luego a fumar-afirmó entrecerrando los ojos. –Me quieres emborrachar, posiblemente también drogar…¿Qué quieres de mí, Scaife?-le interrogó.



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Re: — waves of liquor + Priv.

Mensaje por C. Russell Scaife Ayer a las 11:07 pm

Red Bar • 00.40  • con Josef

A Russell le gustaban mucho los tonos fuertes, esa capacidad de que un color llenara toda la estancia, de que ese mismo color te transmitiera sensaciones. Era por eso que al dragón le gustaba tanto el Red Bar, porque tenía esa estética roja, que llenaba todo de un ambiente de una tensión parecida al caos a punto de explotar y era por aquello que le gustaba ese antro en el que estaban.

—Hace falta preguntar para saber si estoy en lo correcto —corrigió con suavidad al rubio, antes de beber un trago de su vaso y escucharlo. Se atoró inmediatamente y tosió para tratar de no ahogarse con la quemazón del vodka que se había atorado en su garganta—Claro, tienes que conocer de todo, Alteza. Mira que reclamar por donde te traigo —murmuró como si lo estuviera reprendiendo, cosa que en realidad no era así. Russell, sonrió suavemente—Defecto familiar, muchas veces estoy con una suave sombra rosada en las mejillas, no necesito colorete —se rió de su propia broma, porque realmente era aburrido pero no tenía de otra que reírse de si mismo.

Cuando vio su gesto, no pudo evitar abrir la boca fingiendo una profunda sorpresa de que alguien como él pudiera hacer esos gestos, por lo que se mantuvo con esa expresión hasta que el contrario habló—Lo hago regularmente, pero siempre he querido que alguien me acompañe y tú pareces digno de ello —asintió, como si sus planes de borracho resacoso fueran la mejor cosa que se pudiera hacer en la ciudad. La verdad era que para Russell no había mejor cosa, pero sabía que no contaba por todos. Levantó las manos cuando escuchó al contrario y se rió con diversión—Oh, ni que me hubieras dado la clave del fin del mundo o algo así, eres un exagerado, Josef. Y así soy yo el dramático —chasqueó la lengua, negando suavemente mientras lo hacía—Uff, si te mostrara todo lo que puedo hacer, te enamorabas de mi—le guiñó un ojo con una coquetería inmensa
—Si te odiara, te darías cuenta —asintió, como dándole a entender que no podía confundir tan fácilmente sus formas de ser—Bastante, me emociona —aceptó de forma sincera.

—Mira el lado bueno de que yo sea la consecuencia. No embarazaste a ninguna chica—murmuró asintiendo para si mismo, porque esos problemas eran los peores que se podía tener, Russell, lo sabía de primera mano—Yo creo que me viste en problemas y me viniste a salvar con tu odiosidad y sarcasmo. No hay otra respuesta —le sonrió tiernamente, de una forma que casi parecía una persona normal. Russell, le rodó los ojos antes de resoplar—Y México es parte del planeta ¿O no? —se encogió de hombros, como si ese fuera el mejor argumento de la vida—¿Has fumado cigarros antes? La clave esta en absorber el humo en tu garganta y mantenerlo ahí, hasta que lo dejes salir simplemente —era pésimo explicándose—Mira, si accedes, prefiero explicarte en la práctica —sopesó la idea mientras recordaba donde había guardado la marihuana y su pipa.

—Josef, ¿en serio me harás explicarte? —cuestionó con una mirada cansada en el rostro, mas, no le explicó porque le daba una flojera inmensa—Si bueno, ya verás —Russell, les dio una mirada discreta, para darse cuenta que seguían mirando en su dirección, el dragón, resopló, pensando que mejor salían un rato o algo. El pelinegro, se rió suavemente—Bien, anota esto: Russell, es lo más genial de esta vida —le dio una bonita sonrisa, antes de reír con una suavidad increíble, algo impropio del Scaife.—No te doy razones, pero ya sabes, mujeres mayores es igual a problemas con la madre no resueltos en la niñez y todo eso —dijo, riendo entre dientesConsistentesprobó la palabra en su boca y le sonrió—Rara forma de definir a las mujeres, mi amigo —no le parecía una palabra correcta, pero no se iba a dejar llevar por la semántica del asunto. —Bah, me da igual, la verdad —se encogió de hombros.

—Siguen gustándome, si —Russell, elevó sus cejas al escucharlo y una mirada de interés se posó en su rostro—¿Se me está insinuando, Alteza? —cuestionó, con el coqueteó a flor de piel. Le hizo un gesto con su dedo medio al escucharlo y decidió no responderle.

—Pero no lo suficiente. Cómo si fuera la gran cosa, Josef —rodó los ojos por la forma cerrada de ser del contrario, pero la verdad era que eso le llamaba la atención—Nadie necesita nada, hasta que se da cuenta de que de verdad lo hace—explicó antes de darle una mirada de hazme caso, soy la voz de la experiencia—Que aburrido eres, Josef —bromeó, antes de servirle al rubio—No te obligaré a nada, no es mi estilo la verdad —se encogió de hombros, porque era cierto. El pelinegro se rió al escucharlo y le dio una palmada en el hombro—Nada. ¿Qué pensabas? ¿Qué te quiero violar? —rió suavemente, antes de sonreír—Fumar cigarros, me refería. Ahora si quieres salir a drogarte, pues vamos —ofreció, vaciando el vaso en su boca antes de volver a servirse. Se tocó los bolsillos interiores de la chaqueta, revisando que tenía su cajetilla, otro de sus encendedores, mientras que en el otro bolsillo tenía su pipa.

—¿Entonces, vienes? —le guiñó un ojo, mientras se tocaba el bolsillo donde guardaba su pipa y la droga—Si no quieres drogarte no hay problema —rió suavemente mientras se ponía de pie para que el otro saliera con él—Puedes salir con el vaso si quieres —informó, antes de sonreír.



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