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Riptide | Privado

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Riptide | Privado

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Mar Oct 24, 2017 1:21 am

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Russell


Contra corriente
1. tr. Tramo de agua turbulenta en el mar, causada por el encuentro de corrientes o cambios bruscos de profundidad.


Aguantaba la respiración cuatro minutos y un par de segundos para ser exacto. Había estado midiendo el tiempo desde que se había propuesto mejorar sus habilidades, sabía nadar, había aprendido de pequeño por un instructor privado que llevaron a su hogar sin embargo el cómo aguantar la respiración era algo completamente distinto. Requería esfuerzo y constante trabajo, algo que había dejado de lado tras un tiempo, sobre todo al mudarse de país. Pero de la nada había decidido retomarlo, necesitaba formas de pasar el tiempo, de olvidarse de todo lo que le rodease, y qué mejor forma de algo que consideraba sumamente útil.

El agua de la piscina olímpica era cálida comparada a la que se sentía en un lago o playa por la noche, cosa que a Josef le encantaba porque no le gustaba la sensación de los rayos del sol sobre su piel desnuda. O cubierta, de la forma que fuese, el astro rey no era su amigo, sino su némesis, uno que no había pedido pero que aun así estaba dispuesto a atormentarle. No era un misterio para quienes le conocían que su estación favorita era el invierno, y por el contrario, su tortura llegaba en verano. Amaba la lluvia, la nieve y la sensación térmica que erizaba los vellos, el tener la nariz fría y roja por lo mismo. Era extraño, claramente, pero no era algo que estuviese dentro de sus preocupaciones, no debía de agradarle ni gustarle a nadie, por sobre todo.

No parecía de las personas que tomaban decisiones apresurados, de hecho no lo era, y el estar en aquel lugar no sería su primera infracción a su forma de ser. Había meditado entre otras opciones, sin embargo, se había decantado por retomar antiguos hobbies, y más hondamente, por querer superarse, competir consigo mismo puesto que siempre había sido su peor enemigo. Se exigía demasiado que prácticamente su padre no debía de recordarle sus deberes o a qué aspirar, lo sabía de antemano, claro está, bajo sus propios términos es que alcanzaba sus metas, unas que había fijado antaño.

En el transcurso de los días que había iniciado, los cuales eran periódicos dado su tiempo libre había logrado aumentar siete segundos a su anterior marca. No parecía mucho sin embargo era consciente del esfuerzo que suponía, y que claramente no mejoraría de un instante a otro. Llevaba alrededor de una hora en el agua, suficiente para dar por terminada la sesión del día. Salió por la escalera dispuesta para ello, caminando lentamente por la orilla hasta llegar a un espacio donde tomó asiento. Revisó el cronómetro que colgaba de su cuello, observando el historial de tiempos y perdiéndose en sus propios pensamientos, ignorando qué es lo que sucedía a su alrededor. Usual en el rubio, a fin de cuentas.



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Re: Riptide | Privado

Mensaje por C. Russell Scaife el Vie Oct 27, 2017 11:08 pm

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Josef

Scaife de pequeño odiaba todo deporte que le obligaran a practicar. Desde el fútbol al karate.  Sin embargo, encontró dos amores dentro del mundo del deporte: La esgrima y la natación, ambos los cuales eran los mismos en los que su padre había fallado irremediablemente y que los odiaba por tanto. Russell Scaife siempre hacía lo que su padre odiara, era por ello que era tan bueno en la literatura, en la esgrima, la natación, la labia para encantar personas y por sobretodo, manipular, el padre del dragón nunca había podido manipular, se valía de su poder adquisitivo para empoderarse y mandar a los demás. Scaife, se valía de su astucia, el conocimiento humano y sus capacidades para lograr que los demás le hicieran caso.

No era secreto para nadie en la familia que el primogénito de los Scaife, odiaba a su padre. Tampoco era secreto que su padre lo odiaba a él, no obstante, no tenía a quién más dejarle sus múltiples y estúpidos bienes y es que a Russell no le podía importar menos.

Sin embargo, desde pequeño ocupó la natación y la esgrima para calmarse a si mismo y bueno, había tenido unas semanas duras, problemáticas. Así que cuando se encaminó a la piscina con todo lo necesario, se sorprendió de ver a una cabellera blanca. Russell, no  olvidaba con facilidad a alguien con quién había tenido una conversación en la que no se aburrió, por lo que se acercó hacía donde estaba sentado Josef y se sentó cerca de él.

—Aún necesitas alguien que te enseñe a vivir, amigo —murmuró con diversión, antes de mirarle—¿Qué tiene eso que lo observas tanto? ¿Porno? —rió, echando una ojeada al cronometro—¿Qué hacías? ¿Ver cuanto te demorabas en nadar toda la distancia de la piscina o cuanto aguantas sin respirar? —preguntó, genuinamente interesado.



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Re: Riptide | Privado

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Sáb Oct 28, 2017 5:38 pm

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Russell


Aquel lugar estaba casi desierto la mayor parte del tiempo cosa que le causaba curiosidad. Siempre había pensado que una piscina sería sumamente popular, toda una atracción para las personas, por sobre todo en una Universidad donde suponía habría algún club de Natación. Pero se equivocaba, desde que había comenzado a frecuentar la infraestructura se había encontrado con un par de personas, mujeres u hombres que solían practicar o bien, pasar un rato considerando que se reían o chapoteaban en el lugar, como si fuesen niños en una piscina de plástico.

Tampoco le importaba mucho lo que hacían los demás, se concentraba en lo suyo y a menos que lo molestasen no reparaba en nadie más. Razón por la cual podía pasar horas en el agua, y tras salir darse cuenta que había menos personas, o bien, estaba en completa soledad. No influía en su práctica la presencia o no de seres a su alrededor, de hecho, prefería el silencio, aquel que sólo se podía cortar a través del contacto de su cuerpo con el agua. Esta vez personas y venían en mayor cantidad que en las últimas ocasiones, algo que ligeramente era peculiar a sus ojos impares, más nada de qué preocuparse, nada que realmente valiese la pena investigar.

Estaba sumamente concentrado en mirar el cronómetro, repasando el historial que la máquina le ofrecía, comparando segundos, minutos, viendo las variaciones y frunciendo el ceño a veces cuando sus indagaciones no eran favorables. Claramente, carecía de alguna habilidad o poder sobrenatural que pudiese advertirle de la presencia de alguien más, sin embargo, sus sentidos le permitía tener una pequeña noción, como lo fue el sonido de pisadas sobre el agua y la sensación de cercanía. Sus ojos oscilaron de soslayo para fijarse en la persona, aunque por el tono de voz podía ya reconocerlo. Se dedicó a escucharle, normalmente, actuaba de esa forma, no era de esos que interrumpían a las personas mientras hablaban por la simple razón de que odiaba que se lo hicieran, y en base al respeto y a la educación con la que fue criado eran cosas que apreciaba. O más bien, por las cuáles se regía.

Asintió y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios tras dejarle terminar. –Sigues diciendo lo mismo, pero aun no entiendo a qué te refieres-musitó sin dejar de mirarle. Si lo analizaba de una forma lógica estaba vivo, respiraba, tenía una vida y la llevaba a cabo todos los días, más sabía que el azabache se refería a otra cosa, y realmente no comprendía exactamente qué es lo que le faltaba, qué es lo que el otro veía ausente en su persona de una forma tan obvia. Suspiró más tarde, pasando a explicarle lo que hacía. –Pensé que era obvio que es un cronómetro, no podría ver nada de eso aquí-lo tomó y lo agitó, casi de forma burlona. –Lo segundo, estoy retomando viejos hobbies, solía practicar eso en mi antiguo hogar, y bueno, decidí que era hora de volver a intentarlo…aunque no he mejorado más que un par de segundos-se encogió de hombros. Sin ánimo alguno de darse mayor importancia, no iba a fingir algo que era irreal. –No preguntaré qué haces aquí cuando es obvio…sin embargo, me sorprende verte por aquí, no es algo sumamente divertido o alocado como lo que sueles hacer, es…demasiado normal para ti, ¿Me equivoco?-una sonrisa burlona se dibujó en sus labios. Hablaba como si lo conociera de toda la vida, cosa que no era así más poco a poco comenzaba a darse cuenta que Russell dejaba de ser un desconocido.



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Re: Riptide | Privado

Mensaje por C. Russell Scaife el Jue Nov 02, 2017 1:08 am

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Josef

La natación era una de las pocas cosas que de verdad hacía porque quería y no porque obedecieran a algún otro fin oculto. Incluso estar en la universidad obedecía a estudiar lo que a su padre jamás pudo entender, como era la literatura. Russell, sabía que su padre intentó muchas veces entender las viejas obras, incluso las nuevas, pero dentro de su cerebro, no hacían efecto, sin embargo, para el pelinegro, eran tan simples como respirar.

No era un secreto que Russell Scaife tenía muchas trabas con su pasado, muchas con su presente un probablemente otro par para su futuro, pero aún así se las arreglaba para pretender que todo estaba bien, era por eso que nadar, pasar debajo del agua y sentirse nada dentro de agua era algo que el pelinegro le gustaba mucho.

Escuchó a Josef y se sorprendió de que al final, tenían otra cosa en común. Russell, elevó sus cejas un segundo—Primero a que tienes que conocer Breaking bad, segundo, que debes salir de fiesta y tercero, tienes que divertirte y beber. Y ligar, obvio—se rió de sus propios consejos—No sé, alteza. Quizá por ser de la realeza te dan cronómetros con porno —bromeó con diversión en su voz—¿Cuanto duras? y ¿Desde cuando lo haces? —Russell, al practicar natación desde los seis años hasta los que tenía actualmente, duraba un total de seis minutos  y veintidós segundos

El muchacho, miró a su contrario y sonrió suavemente. Quizá esa noche había dado la idea equivocada o todo lo contrario. Había mostrado como podía ser en realidad, lo que era cierto, es que aún no podía definir como se había mostrado esa noche—Conmigo todo es fenomenal y divertido, Josef —comentó, pero luego hizo un ademán con su mano—Nah. Practico natación desde que tengo seis  años, es uno de los dos deportes que toleré de niño—sinceró con tranquilidad, antes de cerrar sus ojos un segundo—Con mi otro deporté podría acuchillarte de tantas formas que no das abasto —se rió un momento antes de mirar de nuevo al contrario—Aprendí muy bien dos deportes: La natación y la esgrima —aunque sabía un poco de cada cosa, solo en esas dos se quedó—Me sorprende ver que tenemos algo más en común —en serio le sorprendía—Me relaja nadar, me aísla de la gente —lo miró por un par de segundos—¿Vienes por lo mismo o por el complejo de perfección? —cuestionó con un respeto inusitado.



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Re: Riptide | Privado

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Jue Nov 02, 2017 5:59 pm

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Russell


El agua en general siempre le pareció bastante agradable, no sólo por sus propiedades químicas y físicas sino por la sensación de bienestar que le ofrecía. Considerando que era el mayor constituyente del cuerpo humano era lógico a fin de cuentas, por ende no consideraba que nadie pudiese ser indiferente a ella, no cuando formaba parte de cada individuo sobre la tierra. Inclusive de los animales, era después de todo, un elemento vital. Rodeado de esta, o más bien, sumergido se sentía cómodo, libre, pudiendo marchar a su propio ritmo.

Josef a veces era feliz con cosas simples, curioso para haberse criado rodeado de lujos, en un ambiente frívolo y materialista. Suponía el haberse involucrado en el mundo del arte le había hecho cambiar un poco, obteniendo una visión más amplia de la vida, aunque era bastante joven aún para decirlo con total seguridad.

Gustaba de la soledad, a pesar de que podía estar rodeado de muchas personas tenía la práctica, o casi un don, de poder aislarse e ignorar a todos. No necesitaba a nadie más, y eso era algo casi obvio, se podía notar en su rostro, en sus expresiones. Se comportaría de esa misma forma en aquel instante de no ser porque tenía compañía, y no era cualquiera, sino el sujeto que había conocido anteriormente. Russell. Era una coincidencia, aunque él no creía en eso sin embargo no quería pensar de forma exagerada cualquier situación. No le importó en lo más mínimo que llegase a su lado, de hecho, había espacio más que suficiente, sin embargo ahora le debía atención y no se la negaría. Le escuchó y ladeó la cabeza ligeramente, como si de un venado se tratase, era un hábito en el rubio cuando ponía atención y no lograba discernir a qué se referían. –Deberías mostrármelo si insistes tanto-se encogió de hombros ligeramente. –Creo haberte escuchado decir que tú te encargarías de eso, ¿O me equivoco?-preguntó enarcando una ceja, recordando cuando el azabache le había dicho que le enseñaría a ser más divertido. No tenía nada que perder, y la curiosidad del asunto era suficiente para convencerle. –No voy a ligar con todo lo que se mueva, no quiero ser como tú-bromeó riendo. Entornó los ojos ante el comentario. –Te he dicho que no me digas así-le reprochó, odiaba tal título. –Eres tan idiota-vociferó, como si fuese un insulto innato en él, como si siempre se lo dijese a pesar de que no se conocían mucho. Pero era natural, casi correcto. Fijó sus dispares ojos en su compañero, puesto que había estado mirando la piscina casi de una forma hipnótica, y es que solía tener pequeños momentos donde su atención oscilaba sin control. –Déjame ver-comentó tomando el cronómetro para mirarlo y responderle. –Cuatro minutos, diecisiete segundos-informó siendo la última marca que figuraba. –Hum, alrededor de unos…¿Cinco o seis años?-comentó, no tenía una fecha exacta. –Aprendí a nadar de pequeño pero fue más bien como algo práctico, más tarde decidí mejorar en cuánto a contener la respiración-alzó un hombro descuidado.

La respuesta no le sorprendió, de hecho esperaba algo de tal índole, obviamente no con las mismas palabras pero si con aquella actitud. –Claro-su tono claramente denotaba incredulidad. Su mirada estaba fija en la contraria, escuchando con atención lo que tenía para decir. –Vaya, eso sí es interesante, Russell haciendo cosas normales-comentó con una sonrisa burlona. No es que fuese una especie de monstruo, más el azabache se le había bastante extraño, así mismo, él también debía de serlo. La normalidad era un parámetro que nadie manejaba, a fin de cuentas. –Eso, asumiendo que fuese como una brocheta, cosa que no es la realidad-le dedicó una mirada altiva, no representaba gran peligro un arma con tan poco filo y grosor. Asintió, uniéndose a sus palabras. –A lo mejor no somos tan distintos como pensamos-reflexionó, casi haciendo el comentario aleatoriamente. Como si no tuviese interés en ello aunque no era así. –Y otra cosa más en común-replicó, moviendo la cabeza como si no le creyese. –Aunque también es por la perfección, ¿Cómo podría sobrevivir sin ella?-le comentó riendo, aunque tenía una parte de cierto. –Si no estuvieses aquí conmigo no te creería que te gusta nadar, digo, me diste otra impresión en la azotea-añadió, oscilando su cabeza ligeramente, intentando relajar los músculos de su cuello.



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Re: Riptide | Privado

Mensaje por C. Russell Scaife el Sáb Nov 04, 2017 3:28 am

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Josef

Le gustaba bastante estar aislado de las personas, disfrutaba de sentirse solo en un mundo donde habitaban aquellos que pretendían fingir lo contrario. Había nacido solo y solo iba a morir, lo que hiciera en el camino no cambiaba el final, por lo que simplemente se permitía vivir o malgastar su vida como le diera gana, porque al final, no podía evitar su forma de ser, al punto de terminar aceptando aquella personalidad del diablo que había de llevarlo al infierno.

Y no se negaba.

Mujeres, fiestas, alcohol. No había pecado que el muchacho no hubiera cometido, si fuera juzgado por los círculos infernales descrito por Dante, tendría que estar en cada uno de ellos, porque en sus cortos años, se encargó de romper cada cosa que se proclamaba como santa: Rompió estatuas, llegó a incendiar una iglesia, tuvo sexo con vírgenes, entre otros crímenes menos sorprendentes. Y aún así, se libró de cada castigo terrenal que se le pudiera dar, porque el dinero, corrupto y necesario, compró todos los indultos que el menor pudo tener.

Estaba podrido por dentro, estaba sucio, estaba desmoronándose, pero la verdad era que no le podía importar menos. Su vida, le gustaba que fuera un caos, le gustaba que su vida fuera un cuadro surrealista, le gustaba perder el raciocinio, dejar que el control racional se perdiera por segundos y vivir en aquellas imágenes enfermas y caóticas.

Pero al final, era un humano y no una pintura.

Negó suavemente porque sus pensamientos habían tomado una línea que él no pensó posible, por lo que con cuidado, observó a su interlocutor nuevamente—Lo haré, pero tienes que decirme que día tienes libre o algo del estilo, que no te iré a buscar con un megáfono por toda la universidad —rió suavemente—Todo eso se evitaría si fueras un dragón —guiñó el ojo, aún intentando de forma un tanto molesta (como era él), que el rubio se uniera y es que Russell, no daba causas perdidas de forma tan fácil.

—Ya, pero tampoco te pongas quisquilloso que no encontraremos una princesa para que te la ligues, Josef—apostilló en el momento de queja del contrario, porque eso estaba haciendo, se estaba quejando como un niño pequeño—Dejaré de decirte Alteza cuando dejes de decirme idiota, que hay insultos peores que ese —negó suavemente.

—Duras bastante, Josef. No es tan complicado mantenerse debajo del agua, es cosa de concentración. La mayoría de las personas cuando llevan minutos debajo se empiezan a asustar y nop, primer error ahí —se encogió de hombros, recordaba a la perfección a su profesor de natación dándole aquellas lecciones con una sonrisa de oreja a oreja, lidiando con lo falto de miras que era Russell a los seis—No a mucha gente le agrada eso de la natación —murmuró como un dato inútil al respecto.

Russell le dio una mirada entrecerrando los ojos, antes de silbar ofendido—¿Qué acaso me parezco al demogorgon*? —yeeeeeeep, Russell había jugado D&D cuando era más pequeño y la verdad era que pocas veces dejaba esa faceta al descubierto—No soy normal, porque no sé definir normalidad, pero la verdad es que, hago cosas que todos consideran normales. La mayoría de veces si parezco demogorgon, pero ahora no —se encogió de hombros, inhalando suavemente al haber soltado tal montón de cosas.

El pelinegro enarcó una ceja al ver la mirada de Josef y se rió en su rostro—No traje mi navaja, pero principe, podría asesinarte  en un dos por tres—Scaife, sonrió complacido, porque podía parecer bastante normal, pero había tenido coqueteos con los barrios bajos de Auckland, sabía como defenderse. La esgrima sirvió para potenciar las habilidades ganadas en al calle a base de peleas.

—Creo que si tenemos gran cuota de diferencia, Josef. Pero, también nos parecemos, así que es todo muy divertido —apostilló con diversión en su tono al decirlo—La perfección es imposible y el significado de por si está sobre valorado —estaba de un humor extraño y eso se notaba— ¿Ah si? ¿Qué impresión te di? —cuestionó, porque era algo que le tenía con muchas dudas.

—Tengo una idea. Verás, estoy seguro que la impresión que te di de mi, no es la correcta y viceversa ¿Quieres jugar? —miró un momento la piscina—Una pregunta tú, una pregunta yo ¿Te parece?  —se acarició el mentón—Así nos conocemos mejor —sin ningún respeto por nada, preguntó:

—¿Alguna vez has visitado los barrios bajos de alguna ciudad? —y decía visitar, por ser educado.

*Demogorgon: Príncipe de los Demonios, Señor de todos los pecados en la Oscuridad. Posee dos cabezas que tienen personajes individuales, llamados Aameul y Hethradiah. Mide 5.5 metros de altura.




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Re: Riptide | Privado

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Sáb Nov 04, 2017 8:35 pm

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Russell


Era extraño. Un sujeto sumamente extraño a su parecer, aunque, él también lo era, tenía la suficiente visión de sí mismo como para saberlo por ende es que posiblemente su apreciación no fuese la más objetiva. Más aun así se permitía realizar tal juicio, después de todo, tenía razones para denominarle de esa forma y no simplemente por un mero impulso. Sin embargo, eso no modificaba nada en realidad, no su forma de verle, ni mucho menos cómo comportarse en su presencia. Estaba siendo él mismo, quizás una versión más relajada, intentando por sobre todo aquello porque claramente Josef era reacio a conocer nuevas personas.

Entornó los ojos. –Sería algo bastante humillante si lo hicieras-ofreció con una pequeña sonrisa. –Es lo más probable-asintió por sus palabras, no tenía forma de replicar ante el comentario cuando era lógico. –Pero sigo sin serlo así que tendrás que esperarme como cualquier otro. Te avisaré qué día tengo libre en la semana. Si no me equivoco puede ser el Jueves-comentó mientras acariciaba su barbilla suavemente, recordando si es que tenía alguna tarea o cita para el día, más nada venía a su mente. Igualmente no podía comprometerse, no cuando los maestros eran tan espontáneos con los estudios.

Una sonrisa triunfal se dibujó en sus labios, simplemente porque el azabache no había negado su afirmación de que iba por lo que fuese que se le cruzara. –No quiero una princesa, no busco casarme ni nada como tal-arrugó la nariz, la sola idea de algo concreto, de una relación, era suficiente para ponerle de sobresalto. –No te estoy insultado, digo algo obvio-le dedicó una mirada cómplice, juguetona. –Es con cariño-aventuró más tarde, notándose que no podía ser más irrisorio.

Asintió ligeramente. –Gracias por el halago, señor nadador profesional, medallista olímpico-bromeó por sus palabras. Le pareció gracioso el hecho de que pudiese decirle tal cosa, y no se iba a guardar la tentación de molestarle, no cuando le nacía de forma natural. –Me atrevo a decir que todos nos asustamos, al menos en primer lugar, es un acto reflejo-se encogió de hombros. A su forma de ver era más bien una reacción ante el peligro, ante el hecho de ahogarse. De no saber lidiar con el intercambio de aire en presencia del agua. –Es un muy buen ejercicio, tonifica bastante-ofreció como respuesta aleatoria.

Sus ojos dispares mostraron sorpresa por las palabras ajenas, fijándose seriamente en el contrario para intentar comprenderle. Pero no llegó a ello, por el contrario, estaba confundido. –Ni siquiera me molestaré en preguntar-negó con la cabeza ligeramente. Russell hablaba de cosas que no eran de su comprensión, que las conocía. Y preguntar seguramente le haría sentir que no debería haberlo hecho, por ende, le hacía caso a su sentido común. Una mirada cómplice se observó en sus facciones ante la mención de que no era normal. “Claramente” se leía en su rostro. –No podrías hacerlo tampoco. Pero descuida, lo normal está sobrevalorado, o eso dicen-llevó una mano hacia la espalda de este y la golpeó un par veces, complementando su burla. -¿Y ahora qué serías, entonces?-preguntó con la sonrisa a punto de estallar en sus labios. –Porque por el nombre supongo es alguna especie de monstruo o ser inverosímil, ¿No?.-contestó, ligeramente curioso.

Alzó las manos fingiendo terror. –Oh no, por favor, eso no-terminó resoplando, dando a entender que no podía menos importarle su amenaza. –Ahora soy príncipe-entornó los ojos, dándole una mirada más tarde de desaprobación. –No te queda lo de matón Russell, lamento decirte amigo-fingió con casi un puchero, algo que le había aprendido a su hermana, como un gesto que llegaba a ser sumamente molesto de ver.

-Posiblemente lo sea. Aún espero la diversión, de cualquier forma-enarcó una ceja, fijándose en él porque no lo veía así, no del todo. –Díselo a mi familia-masculló con los ojos fijos en el agua, observando su reflejo a unos cuántos centímetros de distancia. –De que no eres como los demás, ya sé, suena a cliché, pero realmente no lo es, las personas se empeñan en congeniar, en ser como otros y terminan todos siendo iguales-explicó, sin mirarle, aun fijando sus orbes en la cristalina agua.  

Terminó con su pequeño trance para elevar la vista hacia el azabache, fijándose en él. –Así que piensas que doy una impresión equivocada…interesante-ofreció como respuesta. Nunca habría pensado que alguien podría pensar así de él, después de todo, estaba seguro que las personas no tenían dudas con él. Era lo que mostraba, nada oculto, no había nada por descubrir. Su juego le parecía sumamente infantil, más no demostró emoción que pudiese sugerirlo, simplemente, le prestó atención. Ni siquiera tuvo oportunidad de comentar su opinión respecto al ofrecimiento, así que técnicamente no tenía otra opción. Se podía leer en su rostro que estaba pensándolo, no porque buscase mentir o alguna excusa sino simplemente porque realmente estaba accediendo a su memoria para ello. –No, en mi tierra natal no se nos permitía salir sin un escolta, y mucho menos, frecuentar lugares que pudiesen ser peligrosos-comentó mirándole. –Y tras llegar a este lugar…pues bueno, mi hermana se encargó de mostrarme dónde no debería ir. Y no sé, nunca me he visto en la necesidad de ir, así que no-se sinceró, encogiéndose de hombros. Supongo es mi turno-comentó al instante. -¿Qué es lo peor que has hecho?-decidió probar suerte, evitando preguntas irrelevantes como su color favorito. Algo le decía que eso lo sabría tarde o temprano.



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Re: Riptide | Privado

Mensaje por C. Russell Scaife el Dom Nov 05, 2017 2:07 am

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Josef

Había ido a nadar, pero aún así, se encontraba hablando con el contrario, como si se hubieran juntado explicitamente para eso, aquella sensación no era algo que tuviera muy seguido Scaife, por lo que cuando sucedía, era un hecho que tenía que recordar y cuando pasaban las coincidencias de encontrarse con la persona,  tenía que aprovechar.

—A mi me vale lo que es humillante y no—murmuró, con la sonrisa mordaz mostrando sus dientes. Russell, miró con fingida sorpresa y emoción cuando el contrario le mencionó el día y es que Scaife no puedo evitar sentirse como si le arreglarán una cita con el príncipe para hablar de políticas públicas en ves de ser para ver Breaking Bad—Alteza, por favor, anóteme en su agenda para ese día—rió entre dientes—De cualquier forma, no alcanzaremos a ver todas las temporadas en un día—sinceró, porque no era su serie favorita, pero le gustaba bastante, lo suficiente para hacer referencias de ella, aunque sinceramente, hacía referencias de cualquier cosa.

—Claro que no, porqué el amor de tu vida soy yo—guiñó hacía el contrario antes de explotar en una risa bastante sincera al respecto. Si nadie se reía de sus chistes, no le quedaba más que reírse él mismo—Igual, si nos encontramos con una princesa, me la pido—rodó los ojos, no le venían mucho ese tipo de mujeres muy señoritas, le aburrían bastante rápido. Russell, enarcó la ceja derecha—No me refiero a eso, si no a que hay tantos insultos para decirme y eliges el más aburrido—negó antes de sonreír ladinamente—¿Me tienes cariño?—enarcó ambas cejas para luego bajarlas y volver a subirlas, molestando al contrario a más no poder.

—Duro más que tú, tengo el derecho de decirte eso—rió junto con él por la broma de Josef y la verdad es que no le molestaba lo que el rubio pudiera decirle, es más, le sorprendía cada vez más que pudiera hacer bromas—Yo al principio, cuando fui creciendo ya no. Es cosa de concentración—se encogió de hombros, la verdad era que después de un par de años no le asustaba ahogarse, así que simplemente se mantenía ahí todo lo que podía (que tampoco era suficiente para cubrir sus metas)—Yo sigo igual que siempre, así que no me tonifica mucho—bromeó con sorna, porque en realidad, su cuerpo era bastante delgado.

—Podríamos jugar D&D un día, pero me temo que es demasiado nerd para ti, Josef y tiene mucha fantasía y no sé si lo disfrutarías—aceptó de buena gana, porque Russell era una ambigüedad andante, tenía muchas cosas que en las personas normales no funcionarían correctamente, pero que en él, parecían funcionar de maravilla y eso era lo más extraño—Me gusta ser alguien no normal, como que soy re cool de esa forma—asintió, convencido de sus palabras. La pregunta y pseudo explicación de Josef le valieron una sonrisa—Soy Russell Scaife, a su servicio, alteza—jugueteó con él, porque simplemente no podía detenerse de ser tan odioso.

—Eso es lo que eres ¿no?—cuestionó, mordaz—Si tú quieres tomarlo a broma, no tengo ningún problema—porque la verdad era que su tiempo prefería gastarlo en otras cosas que andar demostrando lo que decía y convencer a los demás tampoco estaba dentro de sus prioridades más importantes. Miró el puchero y una sensación de desagrado se posó en su rostro—No sé si pareces niño mimado que no le dan lo que quieren o un
mal intento de gatito de Shrek. Sea cual sea la opción, no la hagas, pareces idiota, pero de esos verdaderamente idiotas—
le dio un asentimiento, porque esperaba que Josef no hiciera ese gesto, le recordaba a aquellas mujeres sumamente manipuladoras, pero de esas que manipulan mal porque no tienen la capacidad mental de hacerlo.

—¿No te diviertes? Creo que tengo un humor muy absurdo —eso ya lo sabía de antemano, pero le sorprendió un tanto que Josef no viera la diversión dentro de lo que estaba pasando—Si se lo digo a tu padre, sumado a mis bonitos pensamientos sobre las familias reales ¿Qué pasaría?—cuestionó, verdaderamente interesado en el tema, porque si algo era cierto era que Russell no mostraría ni una pizca de respeto por el padre de Josef, básicamente, porque no le respetaría por el título, si no que tendría que ganarse el respeto como lo había hecho su hijo—Gracias. Me gusta desmarcarme de los demás, pero ¿Te di alguna otra impresión? Es que, no sé si esa noche me mostré más sincero que nunca o no, entonces, me causa
curiosidad—
aceptó, mientras le miraba.

—Lamentablemente si. Las primeras impresiones nunca se pueden cambiar, príncipedio una sonrisa de medio lado, antes de esperar la respuesta del rubio de forma paciente y cuando la tuvo, no le sorprendió—Bueno, adiviné la respuesta—se encogió de hombros, estaba más que claro que el rubio no salía del palacio sin alguien que le cuidara la vida—Si eras tan sobreprotegido ¿Cómo es que te dejaron venir a la universidad?—se acarició el mentón—Y no en tu tierra natal, además—murmuró, porque era a lo menos extraño—¿Qué lugares te vetó tu hermana?—le preguntó, porque estaba seguro que muchos de ellos eran los favoritos de Russell.

Se pensó la respuesta. Había hecho muchas cosas malas, pero suponía que casi matar a alguien contaba como la peor, al menos para la mayoría de la gente—Supongo que para la mayoría de la gente lo peor que he hecho es casi matar a alguien a golpes y quemar una iglesia—se encogió de hombros—Lo peor que he hecho para mi, es conducir drogado, pero tal como el bien y el mal, cambia según quien lo mire—susurró. Nunca había hablado de ese pasado pseudo anarquista, en donde no le importaba darse de golpes por algo que creía. Al final, no era distinto a los creyentes.

Se pensó un momento la pregunta, antes de realizarla—¿Qué es lo peor que has querido hacer, pero no has tenido el valor de hacerlo?—preguntó, verdaderamente curioso al respecto. No veía a Josef tratando de hacer algo malo.



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Re: Riptide | Privado

Mensaje por Josef A. Liechtenstein el Dom Nov 05, 2017 10:46 pm

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Russell


De haber sido otra persona seguramente había maldecido en su interior por verse obligado a entablar una conversación, y es que en gran parte no se sentía cómodo con las personas, no a simple vista, no en primer lugar. Pero el azabache era distinto, quizás no se debía a que comenzara a confiar en él, sino más bien porque el contrario llegaba como un huracán y revolvía todo a su interior. Entraba a la fuerza, y frente a eso no podía hacer nada. No era bueno repeliendo esa clase de ataques, de hecho, no estaba preparado para algo así. Se dejaba llevar, como la marea misma.

-No es necesario recordármelo-enfatizó dedicándole una mirada cómplice. Realmente no le sorprendería que hiciese algo como tal, el único que se avergonzaría sería él mismo, y es que aún persistía en su persona los estrictos modales. El pensar en qué dirán puesto que si bien, a un nivel personal no le importa, si le complica cuando se trata de su familia, y de cómo el apellido puede quedar en ridículo. Ya había pasado por un incómodo momento con una filtración de fotografías suyas y una nota de la prensa, no quería más de ello. Entornó los ojos por su comentario. –Ya te dije que no estoy seguro…pero no lo olvidaré, pocas veces ignoro compromisos-se encogió de hombros. –En mi experiencia con maratones, un día es nada. ¿Cuántas temporadas tiene?-preguntó curioso. Ahora que sabía que era una serie le llamaba la atención, sobre todo porque si su acompañante le comparaba con algún personaje era por algo. O simplemente le estaba molestando, siendo más probable aquello.

Se quedó estático unos segundos hasta que frunció el ceño por sus palabras, sobre todo por la risa bastante exagerada que provenía de este. –Serás idiota…-resopló. –Ya te gustaría. Lo siento, el amor de mi vida no eres tú, llegaste tarde-le respondió guiñándole. Josef no se refería a una persona, no necesitaba realmente algo como eso. Tenía todo, o casi todo lo que pudiese necesitar y claramente una relación amorosa no figuraba entre sus intereses. El contrario seguía riendo, y él mismo se sorprendió haciéndolo, posiblemente contagiado por ello. Negó un par de veces, ante la tontería que estaban tratando. –Todas tuyas, aunque dudo encuentres una, por lo que sé la única es mi hermana. Las demás pueden fingir serlo, ya sabes, tienen ese complejo de Disney-explicó con una mueca divertida. Siempre le pareció divertido cuando las personas gustaban de fingir ser quiénes no eran, sobre todo, algo más allá de su alcance, de su realidad. Lo patético en el ser humano. Realizó un sonido con la lengua que se asemejaba a un chasquido. –Quizás es porque no te quiero insultar-fijó su mirada a su alrededor, notando la escasa cantidad de personas. –Claro que no, era una expresión nada más-le dedicó una mirada que indicaba que lo estaba diciendo en serio. Comenzaba a darse cuenta de que sus palabras podían ser tergiversadas o bien usadas en su contra por el azabache. Era bueno en ello.

-Con la cantidad de años que llevas practicándolo no es para menos. Pero está bien, te dejaré ganar para que tu ego no se desinfle-añadió divertido. –Igual, le vendría bien un poco, está bastante hinchado-una sonrisa burlona le siguió. –Aun así te asustaste, es lo que cuenta-se encogió de hombros, demostrando su punto. –Pues debe ser por tu complexión. A mí me ha ayudado con la espalda bastante-respondió mirándole. No es que fuese una masa de músculos, sin embargo había engrosado la envergadura de su espalda con trabajo físico, particularmente con la natación.

Rodó los ojos. –Pero si ni siquiera sé que es y ya hablas por mí. Eso no es justo-le espetó con una mirada desaprobatoria. –Mínimo parte diciéndome a qué corresponden las siglas que mencionan-exigió. –Ay amigo-resopló divertido por sus palabras. Se leía en sus facciones lo gracioso que le parecían sus palabras. Quizás era cool como decía, más para el rubio la palabra siquiera era extraña. Sus ojos parecían no tener estabilidad alguna en presencia de Russell puesto que le hacía entornarlos a cada momento. –Me vendría bien un sirviente, aunque eres demasiado odioso-llevó una mano a su barbilla, como si estuviese considerándolo.

-
-masculló sabiendo que tenía la razón en el asunto, y verlo disfrutarlo no podía ser más molesto. –Perfecto-le dedicó una sonrisa burlona, y es que no le creía aquello. Aunque fuese verdad, Josef no estaba interesado en comprobarlo, no era de su interés cualquier clase de auto-destrucción o comportamiento errático. Una sonrisa completamente odiosa se dibujó en sus facciones, sabiendo que había obtenido la reacción que quería. -¿O qué?-preguntó enarcando una ceja, cruzándose de brazos mirándole. Era un tanto reconfortante saber que podía valerse de los recursos que su hermana utilizaba contra él para molestar a otros. Y que funcionaban tan bien. –Tengo que ponerme a tu nivel Russell, para hablar de idiota a idiota-le guiñó con una risa, mirando más tarde el agua.

Alzó un dedo y apuntó su rostro. –Observa cómo me río-ofreció con una expresión sumamente neutra. Denotaba que estaba aburrido, en realidad. –No quiero ni pensarlo- llevó una mano hacia su cuello, arañando suavemente la piel. –Lo que sí estaría claro es que nunca podrías visitarme, tendrías prohibido el acceso-comentó con una pequeña sonrisa. –Sería divertido de ver…aunque no sé qué tan práctico sería que mi padre te odiase, comienzas a agradarme-se encogió de hombros, sin mirarle. –No hay por qué-musitó, era una especie de halago, no directo, sino en la forma en que él sabía hacerlo. Se tomó unos segundos para pensar, antes de contestar. –Creo que fuiste muy sincero, digo, me contaste lo de tu hermana y todo lo que sentías, y por lo que recuerdo no se lo habías contado a nadie, ¿No?-le miró de vuelta, esperando su respuesta. Podía tener una o varias impresiones de este, sin embargo al no conocerlo bien ninguna tenía real validez, y no era de juzgar a simple vista, no sin tener hechos concretos.

-Bah. Pueden decir de mi lo que quieran, me tiene sin cuidado-añadió alzando un hombro. –Sólo un par me conoce realmente bien, esas personas son las que me importan-le contestó, mirándole fijamente. –¿Qué esperabas?, soy muy sincero, no iba a mentirte para quedar bien-le espetó arrugando la nariz. La pregunta era casi obvia, quizás tuvo un pequeño momento en que pensó que no lo preguntaría pero Russell demostraba ser más despierto que la mayoría de las personas, por decirlo de alguna forma. –Bueno, eso es porque mi hermana fue la primera en trasladarse. Y si a ella se lo permitieron no había forma de que a mí no. Considéralo un capricho, y que no le vi mal en experimentar nuevas cosas-se sinceró con él, exponiendo sus pensamientos mientras observaba el agua y el reflejo difuso que le ofrecía. –Tengo un mapa en mi habitación, algún día te lo enseñaré-añadió, y es que no recordaba cada uno de ellos. Generalmente tenía una rutina y terminaba por transitar lugares que conocía. –Pero digamos que la mayoría son lugares en los que no puedes ir con un automóvil de lujo o transitar de noche como si nada-se fijó en este, esperando su respuesta. Josef no era cobarde, sin embargo tampoco era estúpido, y considerando la tendencia xenófoba de la ciudad no se expondría por cuenta propia.

Su pregunta era concisa y directa. No perdería tiempo, era como se decía en lenguaje coloquial de “ir directo al grano”. Esperó su respuesta y no pudo evitar sorprenderse un poco, quizás el rubio no había expandido su mente lo suficiente para albergar algo de tal magnitud. –Vaya, tú sí que no dejas de sorprender. Y no, no es un halago-le dijo adelantándose a una posible respuesta. –Lo de los golpes lo entiendo, posiblemente haría lo mismo si me viese en la necesidad de ello-le comentó. No parecía ser de ese tipo pero Josef tenía un humor horrible si llegaban a sacarlo, una de su filosofías era que si no lo molestaban él no lo haría, y si se metían con él respondería de la peor forma. –Lo de la Iglesia lo considero lo peor. ¿Qué pensabas en aquel momento?, es decir, si es que siquiera pensabas en lo que hacías, ¿Por qué lo hiciste?-decidió cambiar su pregunta. Ignoró lo de conducir drogado, le parecía una nimiedad, conocía sujetos que habían conducido drogados y borrachos y seguían cómo si nada. Prácticamente eran héroes para sus amistades.

Cambió su expresión y se rió. –Esa es buena pregunta-suspiró, puesto que no le venía nada a la cabeza. Se tomó un tiempo para reflexionar, buscando en su interior algo que ofrecer. Miró a Russell por algunos segundos en silencio, hasta que se decidió. –Olvidarme de mi vida. Darle la espalda a todo y todos, perderme en algún lugar y jamás volver. No mirar nunca atrás-ofreció como respuesta. -Soy egoísta como todos-no necesitaba justificarse. Sin embargo nunca lo había dicho en voz alta, pensó que se sentiría avergonzando a más no poder considerando cómo era sería lo lógico, sin embargo, por el contrario, era algo casi liberador. Se sentía libre. Le tomó un par de minutos digerir la situación para concentrarse. -¿Qué es lo más loco que has hecho?-decidió preguntar, con una pequeña sonrisa, y es que considerando cómo se mostraba Russell seguramente obtendría una respuesta interesante.



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Re: Riptide | Privado

Mensaje por C. Russell Scaife el Miér Nov 08, 2017 3:39 pm

Piscina Olímpica • 16.40 PM • con Josef

Su mirada clara se posaba en el agua de la piscina, mientras se abstenía del contexto por un momento.  Nunca se había puesto a considerar que para cualquier persona que no lo entendiera, pensaría que es un raro, que tiene serios problemas sociales, dado que nunca hablaba con mucha gente, pero siempre habían un par de excepciones. Elsie había sido una y como estaba empezando a notar, Josef era la otra.

—Tampoco debería importarte. Es decir, esta gente es un asco —se encogió de hombros antes de sonreír sardonicamente— Además, eres un maldito príncipe, menos debería importarte—desvió la mirada hacía el rubio, dando una mirada mucho más comprensiva de lo que tenía antes— Entiendo que quizá por esa condición es más difícil, porque estás en la mira, pero intentar—no sabía como podía ponerse en ese nivel con Josef, así como si fuera mayor y más centrado, lo que de todas formas no era para nada cierto. Russell era un tiro al aire.—Más te vale no olvidarlo —Russell le miró curioso—¿Qué otras series has visto? —escuchó su pregunta y una mirada de triunfo se posó en su rostro juvenil—Cinco temporadas, dos días y medio más o menos para verla —se acarició el mentón un segundo—Eso me demoré yo en verla  —decir que Russell era obsesivo, era poco, porque cuando una serie captaba su atención, la veía en el menor tiempo posible.

Rodó los ojos—¿Sabes que te voy a regalar, Josef? —no le dejó responder—Un diccionario de insultos, porque el idiota no funciona ya—se mofó, porque era tan divertido para Russell, reírse de las personas. Siempre lo hacía, solo que está vez, se dejaba compartir sus estupideces con otra persona, algo que hace mucho tiempo no hacía—¿Quién es entonces? ¿Tú mano? —cuestionó, tratando de sonar serio al respecto, pero fallando miserablemente en el intento—Cierto, pero tampoco me vienen las complejo Disney, esas si que tienen serios problemas —asintió, porque siempre eran las peores, las más obsesivas, las más impulsivas y las más locas—Pero si es tan aburrido no insultarse —chasqueó la lengua negando por unos segundos—¡Ay! Y yo que me había ilusionado —posó un rostro de tristeza, antes de emerger una sonrisa de medio lado.

—Como si perder me desinflara el ego —elevó ambas cejas, bastante impresionado de que pensara aquello. Russell tenía un ego así y además, poseía confianza y seguridad en si mismo, porque desde pequeño se le inculcó el tener aquella capacidad de amarse a si mismo—Hablando de egos, no quiero ni imaginar como está el tuyo —una sonrisa mostró sus dientes, dejando claramente en muestra aquella pequeña separación de sus paletas—Obviamente, tenía seis años —le miró la espalda al escucharlo y se miró a si mismo, él era demasiado delgado—Ta, es que soy un palito —murmuró, no le molestaba en realidad.

Frunció sus labios un momentoDungeons and Dragonscomentó, hablando con suavidad sobre el juego—Es un juego de rol de mesa, donde juegas con dados, papeles, figuras, todo eso —nerd, Russell, era un nerd en potencia, no había duda de ello—Podría enseñarte a jugar —ofreció un momento, sintiendo que era demasiado aprovechado de su parte pensar que el rubio quería convertirse en un nerd como él—Mira, puedo ser un sirviente muy bueno, pero deberías pagarme —se mordió el labio un segundo—Aunque, de caballero sirvo mejor, de verdad se manejar una espada —guiñó el ojo.

—Entonces acéptalo, príncipemurmuró, con el tono todavía bastante mordaz, porque sabía que le había pillado por un segundo. Russell, rodó los ojos—O púdrete en la estúpidez —dijo, despectivo, porque el gesto le jodía bastante, porque a que tipo de persona le recordaba era molesto—Es distinto, te ves como esas mujeres con complejo de Disney, que además se hacen las manipuladoras y las femme fatale, pero que
no valen nada por su profunda estupidez y falta de sentido común —
lanzó, con veneno en sus palabras.

—Observa como no me interesa ya —se señaló a si mismo, con una sonrisa en su rostro—Qué triste, soy demasiado plebeyo, deja, que voy a llorar y vuelvo —ironizó—Sería divertido ser odiado por un rey, te juro que sería casi como navidad —entornó sus ojos por un momento, antes de negar suavemente. Le guiñó el ojo al escucharle y luego, chasqueó la lengua—Yep. Es cierto, no se lo había dicho a nadie, pero la verdad es que, si me hubieras conocido en otro momento creo que hubieras tenido una impresión de mi muy mierda —se encogió de hombros, porque la verdad es que si hubiera sido otro día, Russell, sabía que generaría otra impresión.

—Primeras impresiones e ir hablando de las personas no es lo mismo —apostilló con seguridad, antes de darle una mirada y dejar pasar aquello de que pocas personas lo conocían bien, no tenía nada que decir al respecto—Quería mantener la capacidad de asombro para contigo —dijo, porque le hubiera sorprendido si la respuesta hubiera sido otra—¿Y como es que la dejaron a ella? Es decir, es la siguiente en la linea de sucesión —casi, casi se sentía hablando dentro de un capítulo de Game of thrones. Le dio una mirada, antes de murmurar—¿En serio tienes el mapa? —preguntó asombrado al respecto y cuando escuchó aquella explicación, Russell se rió—Ya, debo conocer unos cuantos. Hay un par de callejones que tienen unos lugares donde dan unas fiestas muy buenas —y muy locas. Cuando era más joven solía frecuentar aquellos lugares.

—Ya me lo tomé como halago. Sorry not sorryelevó la ceja derecha antes de escucharle—El imbécil se lo merecía —se encogió de hombros, porque era cierto y bueno, Scaife era muy violento con poco estímulo. Le miró, entornando los ojos y se dio cuenta que la pregunta que él le hacía, necesitaba contexto—A ver, deja ponerte en contexto —cerró los ojos antes de frotarlos por un segundo—Tenía diecisiete, desde los quince yo tenía amistades que eran claramente cuestionables, por lo que a la edad que pasó lo de la iglesia, yo ya estaba lo suficientemente podrido —hablar de ello no era problema la verdad—Y bueno, tenía la misma opinión que ahora de la religión, solo que en ese tiempo era más extremo con lo que hacía. Pasó que, cerca de donde pasaba el rato, había una iglesia católica y yo lo odiaba, porque circulaba un rumor de que hacía cosas con los niños y todas esas cosas —explicó—El caso es que un día, estaba harto de ver su sonrisa de suficiencia y arrogancia y esperé a la noche y lancé bombas incendiaras, junto con un amigo. La iglesia se quemó bastante rápido, pero el cura no murió, logró salir vivo —se encogió de hombros y le miró, le había contado una cosa que ni su familia sabía—¿Por qué es lo peor para ti lo de la iglesia? —.

Escuchó su respuesta y se la pensó un segundo. Entendía como se sentía si para él era presión lo que sentía, para Josef debía de ser infernal—¿Y por qué no lo has hecho? —cuestionó con verdadera curiosidad—Yo si estuviera en tu posición, lo hubiera hecho hace bastante tiempo la verdad —asintió con un tono que evidenciaba la comprensión que tenía para con el rubio. Se pensó la respuesta y bueno...—Correr desnudo en donde estudiaba Elsie. Estaba drogado y perdí una apuesta y tuve que correr desnudo frente a todos —se rió, porque su hermana se había molestado hasta el cansancio.

—¿Alguna vez has deseado ocupar el lugar de tu hermana?  —cuestionó, curioso—Ya sabes, con la posibilidad de ser rey cuando te toque y todo eso —preguntó de verdad curioso al respecto, porque aún se sentía parte de un capítulo de Game of Thrones.



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